Cuando un piso en un edificio es ocupado ilegalmente, el problema no lo tiene solo el propietario del inmueble: lo tiene toda la comunidad. Los ocupantes usan las zonas comunes, generan tensiones en el edificio y, en muchos casos, no pagan los gastos de comunidad. La Ley de Propiedad Horizontal otorga a la comunidad instrumentos específicos para actuar, pero también establece límites claros sobre lo que puede y no puede hacer.
Qué puede hacer la comunidad
La comunidad de propietarios tiene tres vías de actuación frente a una ocupación ilegal:
- Denuncia colectiva por usurpación — si los ocupantes están usando zonas comunes o accedieron al edificio de forma forzada, la comunidad puede presentar denuncia como perjudicada. El administrador de fincas actúa como representante.
- Reclamación por impago de gastos de comunidad — los ocupantes que usan el inmueble responden de los gastos comunitarios devengados durante su ocupación, aunque no sean propietarios. Esta reclamación sigue el procedimiento monitorio.
- Acción de cesación (art. 7.2 LPH) — si los ocupantes llevan a cabo actividades prohibidas en los estatutos de la comunidad (ruidos, tráfico de sustancias, daños en elementos comunes), la comunidad puede instar la cesación y, en casos extremos, la privación del uso del inmueble hasta por 3 años.
Qué no puede hacer la comunidad
Existen actuaciones que la comunidad no puede realizar de forma autónoma y que requieren la legitimación del propietario del inmueble concreto:
- Cambiar la cerradura del piso — aunque la comunidad considere que tiene derecho a actuar, cambiar la cerradura de un inmueble privado sin orden judicial puede constituir un delito. Solo el juez puede ordenarlo.
- Cortar los suministros del piso — el corte de suministros es potestativo de las compañías suministradoras, no de la comunidad. Actuar al margen de los procedimientos legales puede generar responsabilidad para el administrador y la comunidad.
- Denunciar en nombre del propietario — la denuncia por usurpación debe ser presentada por el titular registral o su representante legal. La comunidad no tiene legitimación para esta acción.
“La comunidad puede ser una aliada muy útil en un proceso de ocupación ilegal: su denuncia como parte perjudicada refuerza el expediente y el atestado policial. Pero hay actuaciones que solo puede hacer el propietario, y confundir los roles puede retrasar el proceso.”
El papel del administrador de fincas
El administrador de fincas es la figura clave para coordinar la respuesta de la comunidad. En la práctica, sus funciones en estos casos incluyen:
- Convocar junta extraordinaria para informar a los propietarios y acordar las acciones a tomar.
- Recopilar y documentar las incidencias en zonas comunes: fotografías, partes de mantenimiento, reclamaciones de vecinos.
- Contactar con la policía y facilitar el acceso a las áreas comunes para el levantamiento del atestado.
- Gestionar la reclamación de gastos de comunidad a los ocupantes y al propietario titular.
Conclusión
La comunidad de propietarios no es solo espectadora en los casos de ocupación ilegal: tiene instrumentos propios y puede actuar de forma coordinada con el propietario afectado para reforzar el proceso. La clave es conocer qué corresponde a cada parte —comunidad y propietario— y que las actuaciones de cada una no se superpongan ni generen conflictos que puedan aprovecharse por la defensa de los ocupantes. El dossier LexData incluye un apartado específico sobre la coordinación con la comunidad de propietarios cuando el caso se produce en un edificio en régimen de propiedad horizontal.





